Muchos conductores se preguntan por qué los últimos porcentajes de batería parecen eternos. La respuesta se encuentra en un concepto clave: la curva de carga.
La curva de carga es la representación de cómo varía la potencia que un vehículo eléctrico acepta durante una sesión de recarga. No es un dato fijo: depende del estado de la batería, de su temperatura y del propio diseño del vehículo, y por eso cada modelo tiene su propia curva.
Muchos conductores se preguntan por qué los últimos porcentajes de batería parecen eternos. La respuesta está justo aquí: las baterías no se comportan de forma lineal. Durante buena parte de la sesión pueden aceptar grandes cantidades de energía, pero conforme se acercan a su capacidad máxima se vuelven más exigentes y reducen la potencia que admiten.
Por regla general, muchos modelos comienzan a reducir progresivamente la potencia a partir del 40% de carga. Cuando se alcanza aproximadamente el 80%, la disminución suele ser mucho más notable. Esto significa que pasar del 20% al 80% puede resultar mucho más rápido que cargar del 80% al 100%.
Este comportamiento tiene una explicación técnica, no es un fallo del punto de recarga ni del vehículo: sirve para proteger la batería, controlar su temperatura y preservar su rendimiento a largo plazo.
Por este motivo, durante los viajes largos muchos expertos recomiendan realizar varias recargas rápidas hasta el 80% en lugar de esperar a completar el 100% en cada parada. Conocer la curva de carga de cada vehículo permite optimizar las paradas, reducir tiempos de espera y mejorar la experiencia de conducción eléctrica.
Para sacarle partido a esta estrategia hace falta poder confiar en la red por la que vas a moverte. En España, TotalEnergies opera más de 700 puntos de recarga de acceso público, pensados para que puedas planificar tus paradas rápidas con la tranquilidad de encontrar un punto disponible y en funcionamiento cuando lo necesitas.