La realidad es muy distinta. En cualquier sesión de carga intervienen varios factores que determinan la potencia final.
El primero y más importante es la potencia máxima admitida por el propio vehículo. Si un coche está diseñado para aceptar 50 kW en corriente continua, nunca podrá superar esa cifra, aunque esté conectado a una estación capaz de suministrar 150, 250 o incluso 400 kW.
Durante los primeros minutos de carga, la potencia suele ser elevada. Sin embargo, a medida que aumenta el nivel de energía almacenada, el sistema reduce progresivamente la velocidad para proteger la batería.
La temperatura también juega un papel decisivo. Tanto el exceso de calor como las temperaturas muy bajas pueden limitar la potencia de carga y alargar los tiempos necesarios para completar la sesión.
A ello se suma la importancia de utilizar cables compatibles y adecuados para cada punto de carga. Un cable con menores prestaciones puede convertirse en un cuello de botella y limitar la energía transferida.
Comprender estos factores ayuda a gestionar mejor las expectativas y a aprovechar al máximo cada recarga.
Nuestro blog está pensado como un punto de referencia al que volver cada vez que surja una duda nueva sobre la carga de tu eléctrico. Y mientras tanto, en TotalEnergies trabajamos para ofrecerte una recarga rápida y ultra-rápida fiable y transparente, allá donde la necesites.